domingo, 24 de noviembre de 2013

adiós, señor

                     En mi primer día de escuela, conocí muchos maestros nuevos. En mi horario, mi maestra de español era Señora Boswell. Pero cuando entré el salón, un hombre estaba: El Señor McFadden.

                Pasé casi tres meses con él este año escolar.  Era un maestro fantástico, y aprendí mucho. Él es súper simpática y también tiene mucha paciencia. Siempre explicaba mucho cuando alguien no comprendía un concepto.  Nunca estaba enojado. También, él es muy comico y él contaba chistes muy bien.

                Hacíamos mucho con el Señor McFadden, pero mi parte favorita era las actividades para repasar información. Nosotros presentamos presentaciones como obas de teatro en miniatura. En grupos de tres o cuatro, teníamos que escribir las presentaciones con los conceptos que estábamos aprendiendo (por ejemplo, los mandatos). Entonces las presentábamos a la clase. Después de ver una presentación de un otro grupo, escribíamos unas frases sobre la presentación con el pretérito y el imperfecto. Las presentaciones eran muy ayudantes para repasar información mientras divertirnos. También jugábamos juegos cuando una persona daba una definición de una palabra del vocabulario con circunlocución y otra persona adivinaba la palabra. Antes del examen importante, jugamos el “Jeopardy” en tres grupos. El Señor McFadden preguntó de los mandatos, el pretérito, el imperfecto, conjugación, y los objetos directos. Todos los estudiantes querían mucho contestar las preguntas correctamente porque queríamos ganar el juego.

                Aprender una lengua nueva puede ser muy aburrido cuando solamente apuntar y memorizar. Pero el Señor McFadden nos ayudaba aprender y recordar el español con juegos divertidos. 

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